¿Por qué los autos de ahora son tan 'frágiles'?


La carrocería de los actuales carros se aplasta fácilmente en choques; ingeniería argumenta que es ‘para amortiguar el impacto’

Monterrey.-  Es probable que hayas escuchado alguna vez: “los autos de antes eran más seguros que los de ahora”. Un comentario que suele apoyarse con el hecho de que la carrocería de aquellos vehículos era más gruesa que en los actuales modelos.

También suele decirse, para reafirmar todavía más lo anterior, que los coches actuales se abollan más fácilmente y que se arrugan enseguida, todo con la finalidad de vender más refacciones y autopartes.

La industria automotriz tiene un argumento para debatir lo anterior: “Deformación programada”, y se ejemplifica con un accidente en el que un carro se estrella de un instante a otro cuando es conducido a 100 kilómetros por hora.

“Debido a que el coche se va a ver sometido espontáneamente a esa deceleración y fuerza, y las personas también, se debe pensar en la forma más beneficiosa para las personas, no para el coche, de soportar esas fuerzas”, expresa el ingeniero automotriz Sebastian Broude.

Una opción podría ser considerar que el coche tiene que ser muy resistente, muy rígido e indeformable, capaz de soportar la presión debida a esa fuerza sin deformarse ni romperse, o sea, sin arrugarse ni abollarse.

El problema de esto es que toda la deceleración y presión recae directamente sobre las personas, y por tanto, pueden sufrir son mayores lesiones.

La otra opción es considerar que el coche tiene que ser deformable, no tan rígido, para que se absorba la energía del impacto.

En otras palabras, para que el tiempo de la deceleración no sea casi cero, sino que al ir deformándose el coche, por ejemplo el frontal, pase algo más de tiempo, la deceleración sea algo menor y la fuerza también.

El problema de esto es que el coche se puede convertir en un acordeón de acero que aplaste a las personas, o sea, peligro lesiones, daños y muertos.

“Ninguna de estas dos opciones protege realmente a las personas. De hecho durante décadas no hemos sido capaces, tecnológicamente hablando, de aunar ambas cosas a la vez. Hemos tenido coches que con golpes a baja velocidad apenas se abollaban o arrugaban, pero que con golpes a alta velocidad se arrugaban más de la cuenta”, añade Broude.

La solución más efectiva, que es aplicada en la actualidad, es una combinación de estas dos cosas: el coche debe tener primero zonas que se deformen de manera controlada, arrugándose y absorbiendo la energía del impacto, y después debe tener zonas que no se deformen lo más mínimo, como las barras de acero de la estructura principal.

 


fiiart

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